viernes, 6 de febrero de 2009

Razón del aire
a Claudio Héctor Alemany González

De mis manos
brotan esferas de luz
un tambor
una vialactea
una estrella
razón del aire
y del viento
de mis manos
brotan araucarias
tlacuilo brazos de aire
viento y girasoles
voz del aire
bosque del aire
arcoiris del aire
caleidoscopio
solar y azulenco

De mis manos
brotan canelos
equinoxios
bocas y lenguas
territorios del hambre
sueños de alegría
kultrun
la pachamama está en calma
en su vuelo sideral
de mis manos
brotan turquesas
conchas
lapislázulis
y obsidianas
ardiente flechador
ya tienes tu montaña nueva…

Siluetas

la silueta
de los paseantes
embellecen
el horizonte
bermejo
los pájaros
metálicos
se estremecen
en los cables
telefónicos
los carruajes
de hojalata
aplastan
a un gato
sinfónico

las sirenas
bailan con los
semáforos
cual ortigas
electrónicas
el cielo
se llena de aviones
que esparcen
sus fumarolas
magnéticas
mientras
las siluetas
de las paseantes
color zandía
embellecen
los ocasos…


Aconcagua

Veo la cordillera
de los Andes
su destello blanco
la forma de los ríos transparentes
la bajada serpentina de sus aguas

Alzo los brazos al cúndur
Nosotros alzamos los brazos al cúndur
En el lago chungará los yamus
pastan y otorgan su alpaca
Danzamos gancho con gancho
siempre rotándonos
Inti se levanta
nos brinda su luz y su sombra
cubre los sueños nuevos
cobija los sueños nuevos

lunes, 17 de noviembre de 2008

Muros... Rodrigo Alemany


Muros

mar de arena blanca
mapa de cal viva
mapache de piedra arrinconado
aterido
estacionario
mira el desborde lava inquieta
queda este hacinamiento de peces
en vidrieras de cemento
radiados colores son la insigne firma
pasajero el “Oh de arco-volatico”
la vorágine del monumento ante el ocaso
miramar se aleja y el augurio huele a encierro
miravalle está plastificado
miralabio se distiende oleaje piramidal
cenagoso cuerpo cartilaginoso hueso de edificios
sembrados

el corte es la misma piedra
y duele la escalera fría

brisa de cal viva
espuma de cemento

brilla tu ojo eclipsado en un páramo
de obsidianas secas

arriba sólo queda arriba
adelgazar el cuello
y suspenderse azulado
en la nubosa piel del cielo

mira la rapsodia regular de las vigas
erguidas vigas de una embarcación fija
a la trémula pantalla que suda guerras
interminables en los muros siempre viejos

marabunta de aceros y cimientos
maremágnum parida por manos eclipsadas
miravalle
miralabio
miraturbio
pelícanos de hiedra pedregosa
escaladas gaviotas con ventanas ciegas
aladas hojas montadas en pirámides de asfalto

mira la lluvia de acero
estelar e ignota
siempre fija a la cuenca de los ojos

martes, 4 de noviembre de 2008

Dos Poemas...Rodrigo Alemany


















"VENTANAS"

Esta aurora
subvierte cierta angustia
de percibirse
como un ser inclinado
anclado
fijo a la media luna
esperando el tren
del Viento Sur donde la estrella
fría brilla
y los cangrejos de plata
cruzan un puente de aluminio
donde la sal se hunde en las botas
de los pescadores
y la bruma se colapsa enervada
formando antiguos bosques
que verán los alientos del último
de los hombres
















"El descanso de las gaviotas de obsidiana"


Sopla el viento
gira nuevamente el cuerpo
se levanta la mirada
el humo deja de ser el soplo
borra la costumbre
y nace la rebeldía inmemorial
trepa la gota carmesí
cae la savia
ancestral
rueda la cumbre de los guerreros
corazón y simiente
estallan
remonta la copla
de los levantamientos…

Una huella lejana
imprime el curso de los tiempos
libros caminando
hacia la aurora
nueva

tan vieja
tan vuelta hacia el enredo equinoccial
de la conciencia

mira tu antebrazo
palpa la elipse de tu árbol
después de la tormenta

nace la mañana
y el arrebol solitario de las pausas..

lunes, 20 de octubre de 2008

Cuicuilco... Rodrigo Alemany




Cuicuilco

Canto a las flores
Canto a la sangre derramada

Canto a la muerte y a las calaveras
que roban mi corazón
para volver a la tierra

Canto a la lluvia
deshojada

Hoy los nopales
florecen

La ardilla zapadora
me saluda con su
ciencia

Canto a las flores
a la tumba al sueño
y al vuelo de los patos y garzas
que veo

La mariposa blanca
ronda la pirámide

Veo las flores huelo
las flores desfallezco…

Veo al grillo vigilante
anda por todas partes
salta repta nos cobija
con su sueño nuevo

Canto a las flores a los
gorriones y a las golondrinas

Feliz danzo la danza
de la lluvia…

lunes, 13 de octubre de 2008

Nocturnos.., Rodrigo Alemany




Nocturno I

distanciada
lejos queda la bravura
de un sol pletórico
arriba
las arañas estrelladas
se contraen
dejándonos
sólo el leve
“rasguño de una sangre
en gotas impresas”
trashumante
el fuego se extingue
doblando los soplos
de figuras fantasmales
que apresuradas
guardan el nombre
en la bóveda opacada
abajo
la pelusa y los grillos
se arrinconan:
pasajero es el fondo
de un vacío inmemorial
cartilaginoso vuelo
de polillas sin aire:
efímera nota
de ópalos eléctricos





Nocturno II

va lloviendo el dulce sueño
de las apetencias ingrávidas
el oasis en el centro de la habitación
atestada de libros y papeles
la mirada de estrellas
reflejando las techumbres
la luna oculta
y el sueño del espacio en ciernes

va dilacerando la piel el cantar
de los grillos el sonido de las sirenas
la música lejana de bailes afrodisíacos

en el espacio nuevo
de otra energía liberadora
trasciendo tumbas
cárceles y espasmos lacrimógenos
tachonados recuerdos
algunos grises y otros luminosos
como el rebelde sable
que cortara la oreja del patriarca

va despertando el ímpetu del viento
la melodiosa conexión de los trenes
y los rieles transparentes
el rostro encendido
luciérnaga palpitante
degradando la bruma
de los peces entristecidos
iluminando la página negra
de los nihilistas
la frase sin objeto
el cantar sin basamento

va despertando la paz de los olivares
la cornamenta del gallo nocturno





Nocturno III

la llegada de la noche
los caballos negros cabalgan en el ocaso
el sol grandilocuente
dice adiós a las parturientas
llamaradas del día
la taberna de la noche
exuda tierra y gusanos
el liquen se esparce en la piedra negra
en la esfera negra
en la bóveda negra
la quietud de los búhos
alimenta los sueños de la adormidera
los elefantes azules
vuelan desde el sol hasta la luna

la noche es una escultura
inmensamente olvidada en el océano profundo
las nubes son el plafón que se abre
para encender la linterna de las estrellas

hay un silencio negro y seco
hay una palabra mustia y ajada
la cabalgadura de los centauros
nocturnos me acompañan con su trémulo vacío





Nocturno IV

La noche se alarga
cual murmullo de hojas al viento
imagino que los pastizales
están secos
no obstante la lluvia
y el ruido agonizante de un gato
hacia el vacío

Minutera
tránsfuga de un entorno señorial
la noche reverbera
en su intercambio de avellanadas luces
y los pastizales están secos
creo que los pastizales están secos
cuando muerdo las sábanas
y recuerdo las revoluciones y los indultos
de la esquizofrenia

Noche simple
atrapada nostalgia de un ayer trizado
que deja lugar a los cementerios
de trenes en las esquinas
Me estrujo en las sábanas
me doy vueltas como un carrusel
aherrojado a las vertiginosas aves
y creo que en este instante
los pastizales secos se prenden
como yesca agonizante

La luna deja un corte en los pezones de la noche…







Nocturno melodioso

frecuencia indeleble
buscando la huella del venado
el andar quemado
la frescura de la noche
en la tarde desértica
buscando encuentros astrales
a lo lejos
centellas
círculos de piedra
fauces de arena
melodiosa contigüidad
líquida apariencia compartida
se mueve la embarcación
terrestre ondulan los cimientos
faros y arterias
letreros y multitudes con la palabra
“anunciación” brotando de la boca
lengua ardorosa
palabra viva que aleja las tertulias
del silencio
intercalando paroxismos
otra nube de arena
quema la nave un soplo
a los lejos/distiende la nube
los peces voladores
subestimados mediante
la trémula conciencia

huele a caucho
sabe a ceiba
escala la araucaria
otra fragua de estrellas

en el murmullo subterráneo de las multitudes
se anida la esperanza(uso)
costumbre
se deslava una memoria dentada
en el andar sumergido de los marinos
caminantes

(sueño)
espero la paz
de los vendimiadores
(otro)
nosotros somos el tiempo
que no acalla
figura erguida en su alveolado
andar
nada sabe al indiferente espasmo
de creerse distinto
(nosotros)vuela una estela de venado